El Parque Nacional Lauca, ubicado en la Región de Arica y Parinacota, resguarda una flora única adaptada a las duras condiciones del altiplano, con temperaturas extremas, baja humedad y una altitud que supera los 4.000 metros. A pesar de este clima, el territorio está lleno de vida vegetal que colorea sus bofedales, quebradas y laderas.
Entre las especies más características se encuentra la queñoa (Polylepis tarapacana), un árbol que crece a mayor altitud que cualquier otro en el mundo, formando bosquecillos retorcidos que ofrecen refugio a aves y mamíferos. En las zonas más húmedas prosperan los bofedales, donde el coirón (Festuca orthophylla) y la paja brava dominan el paisaje, alimentando a vicuñas y llamas. También destacan plantas medicinales y de uso tradicional como la llareta (Azorella compacta), una especie milenaria de crecimiento extremadamente lento.
En primavera, pequeñas flores altiplánicas como la pata de guanaco andina tiñen de colores las zonas pedregosas, transformando el paisaje en un mosaico natural. Esta flora no solo embellece el parque, sino que desempeña un rol clave en la conservación de los ecosistemas altoandinos.


